Guille Söhrens: “La revolución que estábamos generando era por ideales totalmente nobles”

Guille Söhrens: “La revolución que estábamos generando era por ideales totalmente nobles”

Hace 12 años los escolares fueron los protagonistas de uno de los movimientos estudiantiles más grandes del país, la denominada revolución pingüina fue capaz de movilizar a miles de estudiantes a lo largo de Chile, con el objetivo de derogar la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza. Hoy la revolución está al mando de Guillermo Söhrens que con su segundo largometraje, La Isla de los Pingüinos, refleja una realidad vivida por muchos y recordada solo por algunos.

Por Camila Jara Mundaca

Con 28 años, Guille va por el estreno de su segundo largometraje, uno que de alguna forma plasma la esencia de sus propias vivencias, cuando en tercero medio fue parte de la revolución pingüina, una lucha que perduro hasta su época universitaria para desembocar en su vida profesional en lo que conoceremos como La Isla de los Pingüinos, un film que se desarrolla en la toma de un establecimiento particular – subvencionado y que presenta personajes con los que más de algunos se sentirán identificados.

Teniendo como antecedentes tú activa participación en los movimientos estudiantiles, ¿cómo recuerdas lo vivido en 2006?
De alguna forma fue el primer gran movimiento estudiantil que hubo luego de décadas, y por lo mismo no tenía mucha percepción de lo que era vivir una toma en el colegio, de generar una resistencia e ir a las marchas, las que durante años solo se asociaron a las del 1 de Mayo y el 11 de Septiembre, las que tenían que ver con acciones concretas de cambiar al sistema; entonces vivir eso en primera persona fue súper intenso.

Lo que entendíamos, en esa época, era que la revolución que estábamos generando era por ideales totalmente nobles y eso hacía que fuera muy transversal en los estudiantes, colores políticos y también los entes sociales ya que primero partió con los estudiantes y luego se involucraron trabajadores y universitarios.

¿Crees que tu experiencia personal se extrapolo a la película?
La Isla de los Pingüinos, si bien no es una película autobiográfica como mucha gente cree, tiene cosas personales que si tienen que ver con mi vida y obviamente la principal de estas es haber vivido la revolución pingüina, haber estado en una toma que fue bastante larga en el Liceo donde estudiaba, Manuel de Salas, y que es donde se filmó la película.

Varios de los amigos del protagonista, Martín (Lucas Espinoza), están de alguna forma inspirados en mis propios amigos, por ejemplo en 2006 yo me juntaba con los punkies del colegio, entonces quise meter eso en la película con la banda de punk, otro aspecto es que a mí me gustaba mucho grabar entonces agregamos eso al personaje de Martín, que quiere ser cineasta cuando grande; y no solo es una referencia a mi si no que a los dos guionistas que participaron, Javier Muñoz y Javiera Moraga.
La Isla de los Pingüinos trata mucho de nosotros, pero al mismo tiempo no.

En 2014 Guille estreno el documental “El Desalojo”, el que muestra como un grupo de estudiantes del Liceo Darío Salas intenta impedir que se realicen las votaciones de las primarias presidenciales, el enfoque de la producción fue la filmación desde dentro del establecimiento, por lo que queda expuesta la lucha entre estudiantes y Fuerzas Especiales de Carabineros de Chile.

¿Cómo surge la iniciativa de filmar el documental El Desalojo?
El Desalojo es algo que se desprende directamente de La Isla de los Pingüinos porque es un documental que surge desde la investigación que yo estaba realizado para la película.

Me comunicaba mucho con los estudiantes en esos momentos y estaba realizando indagaciones en terreno e informándome de lo que estaba pasando con los estudiantes en Chile, sobre todo con respecto a los secundarios y en esas grabaciones surgió el tema de hacer El Desalojo, fue una especie de paréntesis en el desarrollo de la película.

Podemos notar un especial énfasis en el desarrollo de las temáticas estudiantiles en tus trabajos, ¿cuál es la motivación?
Me interesa mucho el tema educacional. Después de la revolución pingüina me involucre en los movimientos estudiantiles de la Universidad, fui parte del Centro de Alumnos de mi carrera en Comunicación Audiovisual y posteriormente fui presidente de la Federación de la Universidad.

El conflicto educacional en Chile me llama mucho la atención y me llega muy profundamente, por eso me he preocupado constantemente por el tema y esa ha sido principalmente la motivación para hacer algo relacionado con eso.

¿Qué esperas transmitir, a las nuevas generaciones, con la Isla de los Pingüinos?
La Isla de los Pingüinos no es una película tan discursiva, realmente, no espera hablar sobre lo que hay que hacer y cambiar en el sistema sino que habla un poco de lo que significa luchar por algo en lo que uno cree, independiente de lo que sea.

Habla mucho sobre el compañerismo, sobre el apañe lo que puede traducirse como “el estar ahí”, el creer en los ideales que son nobles y en las luchas sociales. No es una película planfetaria, pero si habla sobre que hay que luchar aunque uno piense que no va a pasar nada, porque si uno no lucha nadie más lo va a hacer y eso es lo que queremos transmitir.

También pienso que es una película que se va a transformar en una postal de lo que significa ser adolescente en Chile en esta década, ya que desde el 2006 que la adolescencia no se puede desconectar de los movimientos estudiantiles, entonces yo me imagino que de aquí a unos 20 años uno podría recurrir a La Isla de los Pingüinos para entender que es lo que estaba pasando, como eran los adolescentes, como fue la época de las revueltas estudiantiles. Es muy importante que este relato exista.

Desde el 2014 a la fecha hemos sido espectadores del trabajo de Söhrens, desde el documental El Desalojo hasta su primer largometraje del 2015, El Último Lonco; hoy la expectación cae en La Isla de los Pingüinos, film que tiene programado su estreno en las salas chilenas para mayo del presente año.

Considerando el escenario actual que vive el país, en lo que respecta al cine y lo que significa haber ganado un Oscar como producción nacional, ¿cómo ves la atmósfera del 7mo arte chileno?
Creo que en Chile hay una diversidad de historias que es increíble y a veces abrumadora. El año pasado se estrenaron alrededor de 45 películas chilenas, entre documentales y ficción, entre las que estaba Una Mujer Fantástica, por lo que creo que es una atmosfera de producción increíble.

Se están haciendo películas buenas y malas, películas que quieren entretener y otras que quieren hacer reflexionar, pero en general son de muy buena factura y el Oscar representa eso.

¿Crees que el Oscar sea un impulso para dar mayor apoyo financiero a la industria del cine?
Tiendo a ser muy pesimista y no sé si e Oscar será un impulso para dar mayor apoyo financiero. En Chile hoy día hay financiamiento para hacer películas, hay mucho menos que en otros países, pero existe, aunque creo que hacen falta otras cosas además de financiamiento.

Necesitamos que se proteja al cine chileno como a las otras artes, también creo que es esencial que sea vea cine desde la educación básica, que los niños conozcan el cine y series chilenas como también a los directores y actores. Tienen que entender que el cine es tan importante como la literatura, el teatro, la danza o la música. Creo que eso falta, acercar el cine a los colegios, a la gente.

Por otro lado, hoy en día hay muchos programas culturales, de formación de audiencias, que son financiados por un año de trabajo, pero al año siguiente están a la deriva viendo si es que tendrán continuidad, eso me parece terrible. Más allá de la cantidad de plata que se entrega, la forma en que se está financiado y proyectado el trabajo cultural futuro en Chile es muy equivocada.

También me parece increíble que una película como Una Mujer Fantástica pueda cambiar políticamente y socialmente a un país, hasta llegar al punto de que la derecha deje de pensar cómo piensa porque una película ganó un Oscar. Eso me parece notable, lo celebro.

En relación a tu trabajo, ¿Cuáles son tus nuevos proyectos?
Tengo varios proyectos, lamentablemente tengo prohibido hablar de ellos hasta que pase un poco la prensa de La Isla de los Pingüinos, pero estos tienen que ver con algo social y pueden tener una gran repercusión, no solo en Chile sino que también en el extranjero, apostando a ser una producción mucho más grande, pero eso lo vamos a anunciar en algunos meses más.

¿Hay alguna temática en especial que te gustaría desarrollar?
Me gustaría hacer de todo. Soy un gran fanático del cine, me encanta la ciencia ficción y me gustaría hacer algún día este género. Me gusta mucho el cine político, probablemente voy a seguir en este tipo de proyectos.
Me gustaría hacer series en el futuro, pero todavía queda tiempo.

Y para terminar, ¿qué importancia tiene para ti, como director de La Isla de los Pingüinos, que esta sea la película inaugural del festival?
Es extremadamente importante para mí, por varias razones. Tiene que ver con que es un punto importante en mi carrera el poder estar inaugurando un festival. La Isla de los Pingüinos la empecé a escribir y hacer cuando tenía 23 años, creo. Ha sido un largo trayecto, entonces estar inaugurando un festival de cine con una película que costo tanto trabajo hacer, es increíble.

Cuando recibimos la invitación fue una alegría súper grande, no solo para mí, sino también para el resto del equipo, es algo muy especial. Además el hecho de que sea en Conce y en el Biobío Cine es aún más especial, porque es como si se cerrara un ciclo que inicio el 2006 en el Liceo de Lota (Liceo Acuático), ya que ahí comienza a gestarse la película, sin ese hecho quizás no hubiese habido resolución pingüina.

Camila Jara
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